Mi desayuno ideal … por ahora

Mi desayuno

Mi desayuno

Siempre le he dado una importancia especial al desayuno. Incluso antes de que se dijera por todas partes que es la comida más importante del día, me gustaba prepararme un buen desayuno y tomarlo con tranquilidad en casa. De hecho prefiero levantarme temprano y disfrutar de este momento de auténtico Bien-Estar, que tener unos minutos más de sueño y tomar el desayuno a toda prisa.

Como todo en la vida, mi desayuno ha ido evolucionando. De la leche con cereales de mi adolescencia, pasé a deleitarme con bizcochos, magdalenas o bien cookies que disfrutaba haciendo yo misma el fin de semana. Para acompañarlo, bebía un gran tazón de té que tomaba a sorbos, mientras desayunaba delante del ordenador. Era todo un ritual que me permitía luego afrontar el día con energía… o eso creía yo.
Lo cierto es que, a pesar de sentirme bien saciada después de desayunar (que no llena, ni hinchada) al cabo de 1h30 o 2h me sentía muy cansada, con una fuerte sensación de hambre y de sed. Tenía claro que la solución no era desayunar en más cantidad, sino que tenía que cambiar.

Así pues empecé a documentarme para encontrar mi desayuno ideal. Tras haber leido blogs, artículos y un par de libros, fui tomando aquello en lo que casi todos coincidían y que se adapta a mis necesidades. Uno de los hallazgos que más me chocó fue averiguar que el té provoca sed. ¡Yo que creía que con mi medio litro de té ya había bebido para un tercio del día! Otro consejo de nutrición que he adoptado es no comer un único y gran desayuno, sino dividirlo en varias veces a lo largo de la mañana. Da igual si tomo lo mismo cada vez. Lo importante es que sea en varias tomas. Ya con esto me empecé a sentir mejor, así que fui “perfeccionando” mi desayuno.

Os cuento en qué consiste:

• Nada más levantarme, una taza de agua tibia con zumo de limón recién exprimido. Es importante prepararlo en el momento en que se va a tomar, ya que el zumo de limón pierde vitaminas en contacto con el aire. Cuando me lo bebo, en ayunas, noto que me sienta bien y que mi organismo lo agradece. Además me ayuda a ir más ligera de barriga.

• 2 naranjas, pero no en zumo. Leí que gran parte de la vitamina C de la naranja se pierde cuando preparamos un zumo debido a la acción de la luz y el aire. Pero al margen de esto, comer naranja aporta mucha más fibra que beberse su zumo. Estas fibras ralentizan la absorción de los azúcares, ayudan a la buena digestión en general, proporcionan sensación de saciedad y también favorecen el tránsito intestinal.

• 1/2 aguacate con una rebanada de pan de centeno. El aguacate es un antioxidante natural, por tanto combate el envejecimiento prematuro y ayuda a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Además es la fruta con mayor contenido de….¡fibras!

Copos de avena

Copos de avena

Semillas de chia y dátiles

Semillas de chia y dátiles

• Una taza de porridge. Existen muchas formas de prepararse un buen porridge. La mía es poner en un recipiente 4 cucharadas soperas de gachas de avena y una cucharada sopera de semillas de chia (compradas en Renobell, tienda de la que os hablé aqui). A continuación le pongo agua caliente hasta cubrirlas por completo. Una vez las gachas se han hinchado le añado un poco más de agua ya que no me gusta cuando el porridge es demasiado compacto un “topping” que va cambiando según lo que tengo en casa o lo que me apetece. Puede ser fruta fresca, frutos secos, miel… Estos días son dátiles que una buena amiga mía me ha traído de Dubai. Si se necesita un poco más de energía se puede añadir leche, o incluso sustituir el agua por leche. No es mi caso, ya que en el siguiente punto veréis el porqué.

• Una taza de leche de avena con Cola-Cao. Como ya os he comentado, he dejado de tomar leche de vaca y la he reemplazado por la leche de avena. Me resulta muchísimo más digestiva.

Como podéis ver es un súper desayuno pero, por supuesto, no me lo tomo todo de una vez. En general me como el aguacate y las naranjas en casa. A media mañana, me llega el turno del porridge y del Cola-cao. Además en el bolso siempre llevo almendras. Resultan un buen aporte energético, son fáciles de comer en cualquier momento y no manchan ni huelen.

A veces completo aún más el desayuno con un zumo de zanahorias y naranjas. Por lo que he ido leyendo, se trata de una combinación genial que posee múltiples virtudes. Es antioxidante, bueno para el corazón, para los ojos y la piel, de la cual favorece su hidratación y da buen color.

Esta forma de desayunar ha eliminado los bajones que tenía antes y me permite llegar con tranquilidad a la comida del mediodía.

Y lo mejor, sigo teniendo mi momento de Bien-estar desayunando delante del ordenador, leyendo mails, posts, Facebook, etc. 😉

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