4 paradas en 12,5 km. Algunas reflexiones.

Surfeurs

Desde hace ya algunas semanas el domingo es día de Running para ♥ Monchermari ♥ y yo. Aprovechamos para ir juntos hasta el inicio del recorrido que hayamos elegido y, desde allí, cada uno va a su ritmo y objetivos. Es una buena manera de compartir nuestra afición, pero sin entorpecer el entrenamiento del otro.

El domingo tenía muchas ganas de ir a correr. Durante la semana me había sido imposible encontrar el momento adecuado y sentía que el cuerpo me pedía “velocidad” ;). Además para tomar fuerzas habíamos hecho un auténtico desayuno de deportistas. Estamos ensayando diferentes fórmulas para ver cuál nos conviene más. Esta ha sido:
• Una naranja, para disponer de un buen aporte de vitaminas. En especial la C que ayuda a combatir el resfriado.
• Un plátano, que aporta energía de manera rápida.
• Kefir con miel. Es un buen sustituto del yogur. Parece más ligero y el de la marca Els Pastorets está buenísimo.
• Un par de rebanadas de pan integral con pipas de calabaza.
• Una loncha de jamón dulce.
• Una taza de té.

El tiempo parecía acompañar. No hacía calor pero, como la previsión era de buen tiempo y además enseguida que empiezo a correr se me pasa el frío, no me había abrigado demasiado. De hecho fue sido un acierto, al poco de empezar a correr, el sol salióprimero tímidamente y luego fue cogiendo más fuerza. Debo decir que sí que me arrepentí de dos cosas: no haber cogido las gafas de sol y no haberme puesto crema solar. Debería hacerlo siempre. 😦

Acostumbro a hacer siempre el mismo recorrido: Estatua de Colón – Hotel W – Restaurante Mango – Estatua de Colón. En total 10,25 km. Como aquella mañana me sentía en forma, quería añadir algún km más y llegar hasta el polideportivo de la Mar Bella. Así mi circuito sería de 12,5km.

Con el objetivo en mente y el desayuno en el cuerpo empezéa correr. Nada más empezar sentí que las piernas me pesaban. Al principio pensaba que era algo pasajero y que tras un par de km esta sensación de pesadez desaparecería. Pues no fue así. Al llegar al hotel W tuve que parar porque ya no me sentía capaz de seguir corriendo. ¡Había hecho solo 2,5 km! Como no era cuestión de abandonar, ni tampoco de empezar a sufrir, pensé que lo mejor era caminar un poco y reemprender el Running al cabo de un momento. Así lo hice, pero las fuerzas para correr me durarón 1 km. 😦

Llegados a este punto ya me empezaba a plantear planes alternativos como volver a casa y aprovechar el resto de la mañana para cocinar. Además esta es una actividad habitual mía de los domingos al llegar de correr o por la tarde. Pero pensé que no, que tampoco estaba verdaderamente agotada y que debía vencer este bajón de moral. Así pues me replanteé el objetivo: llegar hasta el hotel Arts y allí dar media vuelta (unos 2 km más o menos). ¡A correr otra vez! Al cabo de nada llegué al hotel Arts y pené que por qué no ir un poco más allá, hasta el restaurante Mango, por ejemplo. ¡Y llegué! Como me sentía mejor, recuperé mi objetivo original, el polideportivo de la Mar Bella. Quería llegar aunque fuera a menor velocidad. ¡También lo conseguí! 4 km desde el “bajón” hasta el objetivo. 🙂

Contenta de mí misma, empezé el camino de regreso andando, cuando de repente oía ♥ Monchermari ♥ que me saludaba, mientras se dirigía él también al punto de partida. Esto me animó para volver a correr. Ahora tenía un nuevo objetivo: encontrarme con él en el Moll de la Fusta. Corrí hasta el Hotel Arts y allí ya tuve que parar. Ni siquiera pude andar a mi ritmo habitual. Tras un buen rato de caminar, llegue al principio del Moll de la Fusta y volví a correr. Lenta como una tortuga, pero quería demostrarme que era capaz de vencer las barreras mentales que yo mismo me pongo.

Al llegar al final del recorrido, me reuní con ♥ Monchermari ♥ que estaba en plena sesión de estiramientos. Yo también me puse a hacer los míos y cuando terminamos, volvimos juntos para casa contándonos nuestras respectivas sesiones de Running. ¡Me encanta compartir mis impresiones con él!

Una vez en casa, mientras me ocupaba ya de otras cosas,  empece a pensar sobre el porqué me resultó tan difícil correr. ¿Habrá sido el súper desayuno? Como normalmente corro en ayunas… Tal vez también influiyó la caminata del día anterior: 17 km (con unos 450 metros de desnivel positivo) desde el parque de Joan Miró hasta el templo del Tibidabo y de allí al restaurante. ¿La conclusión? Las dos cosas. La combinación de sentir el estómago lleno y las piernas cansadas fue definitiva. Además luego recordé que cuando terminamos la caminata del Tibidabo no hicimos estiramientos. :-/

Sea cual sea la razón, tengo que decir que estoy contenta de esta sesión de Running. A pesar de las dificultades,  acabé haciendo el recorrido que me había planteado. De acuerdo, no fue una gran carrera, pero si un buen entrenamiento para demostrar a mi mente que, a pesar del cansancio, puedo hacer más esfuerzos. Y que no pasa nada, salvo llegar al objetivo. Me gusta correr, pero no me quiero agotar (ni cansar). A menudo ♥ Monchermari ♥ me dice que podría forzar el ritmo un poco más. ¿Tendrá razón? ¿Qué opináis vosotras? ¿El cansancio ayuda a superarse?

Hotel Arts y Torre Mapfre

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